Cuando compramos un automóvil – nuevo o de segunda mano – no consideramos solamente costes, consumo de gasolina o diseño. También buscamos comodidad. Queremos conducir de manera cómoda y llegar a nuestro destino relajados.

¿Por qué debería ser distinto, por ejemplo, cuando adquirimos una carretilla retráctil?

Naturalmente, también en este caso son importantes el precio, el consumo de energía y la productividad. Muchos usuarios, no sin motivos, preferirán las carretillas que tengan el menor coste de propiedad total.

Además del mantenimiento y el consumo de energía, los costes a largo plazo están determinados por la ergonomía del diseño. Si el conductor se siente cómodo y puede trabajar todo el turno sin cansarse, esto tendrá un impacto positivo en la productividad deseada.

Como en un sillón

Es fundamental tener una cabina cómoda y segura – sin partes que se muevan de manera imprevista y con un fácil acceso. El conductor debe poder trabajar tan relajado como si estuviera sentado en un sillón. Un buen asiento absorbe los impactos y la vibración que se producen mientras funciona el mástil. Además, lo mismo se aplica al chasis.

Para maximizar la absorción de estos impactos, es importante que el asiento esté ajustado al peso corporal del conductor. El volante y los mandos hidráulicos también deben poder ajustarse en sentido horizontal y vertical. Preferiblemente, de modo continuo. Por último, la cabina debe ser lo bastante espaciosa como para que el operario pueda sentarse y trabajar con comodidad.

Visibilidad óptima

Una vez que se haya dispuesto la mejor posición de asiento y se hayan ajustado todos los mandos, es necesario que el conductor tenga una óptima visibilidad de la carga y el entorno. Si no tiene una buena visibilidad, se verá forzado a moverse de manera poco natural, con el consiguiente riesgo de lesiones de la espalda o el cuello.

Cuando trabaje con una carretilla retráctil, el conductor tiene que poder ver tanto el palet como ambas puntas de las horquillas en todas las alturas de trabajo. Y necesita la misma visibilidad sin obstáculos en las patas de soporte y a través del tejadillo protector. Una mala visibilidad no solo afecta a las condiciones de trabajo, sino que también produce situaciones de inseguridad. Esto, a su vez, tiene consecuencias negativas para la productividad. Sin duda, hay que prestar mucha atención a la ergonomía. Como dijimos… así matamos dos pájaros de un tiro.