En algunos países es un requisito legal, pero en el trabajo diario solemos olvidarnos de comprobar nuestras carretillas elevadoras y carretillas para almacén. Verificar al menos periódicamente que nuestros equipos de manejo de materiales están en buena forma tiene un gran sentido comercial. Las comprobaciones son por varios motivos. Por una parte, la revisión diaria - antes de comenzar el turno - evita sorpresas imprevistas y onerosas facturas de mantenimiento a largo plazo. Por otra parte, una revisión diaria evita discusiones innecesarias sobre quién ha dañado la carretilla.

Una lista de comprobación adecuada para la inspección diaria puede incluir muchos aspectos, desde los mandos hasta el nivel de aceite hidráulico. Son demasiados aspectos como para explicarlos en un solo blog, por lo que nos limitaremos a los tres más importantes:

1. Funcionamiento

Para gestionar de manera correcta un almacén y también una carretilla elevadora, todos los mandos y botones deben funcionar bien. Esto puede parecernos de sentido común. Es lógico inspeccionarlos antes de empezar a trabajar. ¿El mástil se extiende? ¿La bocina suena con el volumen suficiente? ¿Y qué tal la parada de emergencia? ¿Las luces de trabajo iluminan los alrededores? Y podríamos seguir.

2. Fugas

Una carretilla elevadora tiene distintas funciones que pueden causar fugas, como el sistema de frenos o el circuito hidráulico. Las fugas pueden producir situaciones peligrosas e incluso constituir amenazas letales. Este motivo es suficiente para comprobar a diario que ninguna de las conexiones ni las mangueras tienen fugas. Revise el freno pisando el pedal con fuerza durante un periodo prolongado. Asegúrese también de que no hay fugas en la batería; si encuentra fallos, comuníquelos al encargado.

3. Daños

Es peligroso trabajar con una carretilla dañada, aunque el daño sea mínimo. Revise si la carretilla tiene riesgos potenciales. Compruebe que no haya objetos afilados cerca de las ruedas y que no haya desgarros en las mangueras. También debe prestar especial atención a las horquillas. Un uso intensivo puede causar fisuras en el talón de las mismas. Además de las fisuras, asegúrese de que las horquillas no estén desgastadas. Cuando su grosor se ha reducido en más de un 10%, podemos considerar que han dejado de ser fiables.

Una revisión puntual de daños también es una manera inteligente de evitar que los conductores se acusen entre ellos al detectar el fallo. Naturalmente, nadie parece acordarse quién fue el último en conducir la carretilla dañada.